La suerte del camino

1 03 2007

Hotel Tabarkat, M'hamid, Marruecos © Miguel Ramo

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Al final todos los caminos terminan en alguna parte aunque no seamos conscientes de ello. Lo importante, sin embargo, no es dónde acaban o dónde empiezan, sino la calidad del camino y el descanso al final del mismo.

Los afortunados conocedores del fantástico Marruecos, y me refiero a aquellos que han sabido salirse de los importantes núcleos turísticos, pueden ascender un nivel más en la escala de lo sorprendente, relajante y espectacular acudiendo a M’hamid, al sur profundo del país.

A 94 kilómetros de la cautivadora ciudad de Zagora, famosa por ser punto de partida hacia Tombuctú cuyo recorrido se realizaba en 52 días a lomo de dromedario, y siguiendo la única carretera asfaltada que conduce al sur, se llega al referido destino. El variopinto camino no dejará indiferente a nadie, alternando zonas desérticas con auténticos oasis de palmeras que, poco a poco, nos acercarán a ese punto final, donde termina el asfalto y empieza la arena dorada, la auténtica aventura marroquí. Es cierto que antes de empezar un reto tan importante, no en vano algunas etapas del Dakar pasan por aquí, es importante descansar para tomar fuerzas y proseguir.

Sin lugar a dudas una de las alternativas más recomendables, aún a riesgo de quedarse más tiempo del indispensable, es pernoctar en el Hotel Tabarkat, un kilómetro antes de llegar a M’hamid. La culpa de que el viajero no quiera irse es exclusivamente de sus dueños, Josep y Elisabet, que, con mucha voluntad, constancia y saber hacer, cuidan de sus huéspedes tratándoles como amigos en vez de clientes. La amabilidad, el confort, la paz y la buena mesa forman un cóctel dificilmente superable al que nadie puede resistirse. Sin querer desvelar las excelentes peculiaridades de este establecimiento, basta con decir que cuenta con auténticos lujos en pleno Sahara, como una gran piscina de agua dulce que actuará de bálsamo al final de una dura travesía. No es, por lo tanto, de extrañar que esta magnífica posada, en su más ancestral significado, se haya convertido en toda una referencia entre amantes del todoterreno, apasionados de naturalezas vírgenes y turistas atípicos.

Finalmente, y ciertamente a regañadientes, el infatigable aventurero sacará fuerzas de la razón para abandonar el Tabarkat y adentrarse en el desierto más grande del mundo donde admirará el esplendor cautivador de la nada, el principio del fin, donde uno puede encontrarse a sí mismo sin ni siquiera pretenderlo.


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30 11 2012
article

Hello, the whole thing is going fine here and ofcourse every one is sharing facts,
that’s genuinely fine, keep up writing.

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